Nutrientes, contaminantes emergentes y emisiones de N₂O
El nitrógeno y el fósforo que hay que sacar del agua, los fármacos y pesticidas que vienen con ellos, y el gas de efecto invernadero que se escapa al tratarlos.
Tratar el agua no es solo bajar una concentración. El nitrógeno y el fósforo se remueven por vías biológicas —nitrificación, desnitrificación autótrofa y heterótrofa, anammox, feammox— y cada vía tiene su propio rendimiento y su propio costo. Las estudiamos en reactores de biomasa suspendida y de biopelícula, con soportes como el azufre elemental y la zeolita natural chilena, tanto en aguas subterráneas como en aguas residuales.
Junto a los nutrientes llegan los contaminantes emergentes: antibióticos, antiinflamatorios, herbicidas, hidrocarburos aromáticos. Aparecen en concentraciones de microgramos por litro, y su destino dentro de un reactor biológico —cuánto se degrada, cuánto se adsorbe, cuánto pasa de largo— está lejos de estar resuelto.
El tercer frente es el que suele quedar fuera del balance: el óxido nitroso. Es un producto intermedio de la desnitrificación, tiene casi trescientas veces el potencial de calentamiento del CO₂ y además destruye ozono estratosférico. Medimos cuánto se emite y cómo cambia esa emisión cuando hay contaminantes emergentes en el agua, un dato del que hoy casi no existe información.
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